Agua y peronismo, una ofensa ontológica.

Por DANIEL SANTORO. Luego de 5 años, en 1950, se inaugura la Ciudad infantil, una realización en pequeña escala que mostraba el cumplimiento de la utopía justicialista en forma de pedagogía urbana. En el centro de la pequeña urbe se construyó una fuente circular con agua cristalina: podemos ver en la tapa del folleto de propaganda la emblemática foto de un conjunto de niños felices jugando, metiendo en este caso sus manos y apropiándose de esas aguas puras, que de acuerdo con el tercer paso de la “obra” alquímica se corresponde con la “vida nueva” (purificatio), surgen de ahí nuestros únicos privilegiados (el opus peronista).

De presos políticos y genocidas sueltos

Por JUAN MANUEL CIUCCI. “Cuando ante el balotaje intentábamos desesperadamente hacer comprender a nuestros compatriotas lo que significaba esta supuesta nueva derecha (¿seguirán considerándola democrática?), nos acusaban de querer "meterle miedo a la gente". Decíamos que estaban a favor de la impunidad para los genocidas, y no nos equivocamos. Ojalá quienes hoy sepan que hay varios sueltos entiendan que no queríamos asustar, era claro el camino que podían tomar quienes fueron cómplices de la dictadura cívico eclesiástico militar”.

¿Qué piedra tirar?

Por MARIANO MOLINA. Debemos ocupar la calle. Y debemos habitarla. Eso implica cuidarse y cuidarnos. No están en juego las vanidades individuales ni de las organizaciones. Está en juego la posibilidad de seguir interpelando a una sociedad en un contexto defensivo. Es una lucha de largo aliento y la paciencia es un don que debemos seguir cultivando, sin despreciar las diversas iniciativas de movilización y acciones.