En una elección compleja, con un fuerte intento de polarización entre el oficialismo y el peronismo, entre “pasado y presente”, el Frente de Izquierda logró, una vez más, mostrarse como una fuerza nacional potente. Asistimos al afianzamiento de una izquierda de los trabajadores, que se impone sobre todo con las destacadas votaciones que recibieron Alejandro Vilca, obrero y candidato a diputado nacional por Jujuy o Raúl Godoy de la autogestionada Zanon en Neuquén.

En la Ciudad de Buenos Aires donde el oficialismo obtiene uno de sus triunfos más resonantes, la izquierda tomada de conjunto, supera el 10% de los votos. Para el Frente de Izquierda es un muy buen punto de apoyo para en octubre lograr ampliar la bancada de legisladores y pelear por el ingreso al Congreso Nacional por el distrito.

Tres grandes hechos de la realidad nacional incidieron particularmente en los resultados. El caso De Vido, la crisis nacional del peronismo y la lucha de las obreras y obreros de Pepsico. En la Ciudad capital la farsa hábilmente montada en el Congreso donde se trató la separación del ex ministro kirchnerista, le permitió a Elisa Carrió no sólo cosechar los votos más firmes y tradicionales del PRO sino un caudal más amplio que abarca a otros sectores sociales. “Vamos Juntos” ganó cómodo en todas las comunas, tanto en aquellas donde es central el peso de las clases medias acomodadas que hace rato adoptaron como sentido común el discurso del individualismo económico y el emprendedorismo, como en las de la zona sur, donde la crisis económica y la amenaza del desempleo golpean más fuertemente.

El más perjudicado por el aluvión de globos amarillos fue Martín Lousteau, el ex embajador de Macri en EE.UU., obligado a ir por fuera de Cambiemos. El principal candidato de Evolución, que contó con el apoyo del aparato de la UCR capitalina quedó en un “no lugar”, ni oficialista ni opositor, que se lo llevó puesto. No tuvieron buena performance prácticamente en ningún lugar del país aquellos que como Lousteau, Massa o el Partido Socialista de Santa Fe, le votaron todas las leyes antipopulares a Macri en el Congreso Nacional. Los electores prefirieron el original a la fotocopia.

La crisis nacional del peronismo, la división entre el kirchnerismo, el massismo, el randazzismo y el PJ de los gobernadores, le allanó a Cambiemos el camino a su victoria en gran parte del territorio nacional. En la Ciudad de Buenos Aires, donde kirchneristas y pejotistas montaron con Unidad Porteña un ensayo de conciliación, no les sirvió siquiera para mejorar la performance de 2015. Unidad Porteña buscó ser la traducción local del “ciudadanismo” que postulaba Cristina Fernández de Kirchner en un acuerdo plasmado fundamentalmente entre el PJ y la Cámpora, al que se sumaron para las PASO, Guillermo Moreno y la autodenominada “izquierda independiente” de Itaí Hagman, hoy disueltos en el peronismo. Unidad Porteña no logró superar la debilidad estructural del peronismo local ni presentar candidatos atractivos que lograran expresar el rechazo a las políticas del macrismo. Su tono de campaña fue de una moderación extrema, lejos de un llamado frontal a resistir las políticas del gobierno. Un calco de su actitud en la Legislatura donde muchos de sus representantes suelen votar las cuestionadas leyes privatistas del oficialismo.

El tercer hecho que golpeó sobre la campaña fue la lucha de las y los trabajadores de Pepsico. Allí se pudo ver la decisión gubernamental de resolver el conflicto social por vía represiva, la enorme voluntad de resistir de las obreras y los obreros y la actitud consecuente de la izquierda que los acompañó hombro a hombro durante el desalojo de la planta de Florida, en el intento de represión en la 9 de Julio y en la carpa que montaron en Plaza Congreso. El mérito de la campaña del FIT es haberse plantado en defensa de los trabajadores mostrando que su oposición al macrismo también es en las calles, y no de palabra. Mostramos que no buscamos ponerle límites al macrismo sino derrotar su plan de ajuste. No hay que llorar porque Macri es malo y después votarle todo en pos de una supuesta “gobernabilidad”, hay que frenarlo.

Creemos que por esos motivos, el resultado del Frente de Izquierda en la Ciudad fue el más importante dentro del arco político de la izquierda.

Aunque los votos obtenidos por la coalición oficialista le dan un espaldarazo al gobierno no necesariamente significa que todos los que apoyaron a Vamos Juntos le estén dando un cheque en blanco a Mauricio Macri para su política que busca beneficiar a un puñado de grandes empresarios y agravar las condiciones de vida del pueblo trabajador, reforma laboral y previsional de por medio. De cara a las elecciones de octubre vamos a militar fuertemente en el movimiento de mujeres, en las universidades, en los colegios, en los barrios y sobre todo en los sindicatos, para movilizar contra cualquier intento de avanzar contra los derechos de los trabajadores y el pueblo pobre. El próximo 22 de agosto estaremos de nuevo en las calles en la marcha convocada por la CGT. Vamos junto a las obreras y obreros de Pepsico y todos aquellos que estén dispuestos a pelear contra el ajuste y por la reincorporación de los despedidos, para decirle a los dirigentes que no aceptamos treguas, que queremos un paro nacional y un plan de lucha, y que estamos por la aparición con vida de Santiago Maldonado desaparecido por la Gendarmería Nacional. Con mucha más fuerza, el FIT va por una salida anticapitalista, porque nuestras vidas valen más que sus ganancias.

Myriam Bregman

FIT

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