No pueden los negros lo blanco
Aclaremos esto de una vez
No pueden la tierra
No pueden los negros las cumbres brumosas
De los Olimpos de las telesillas
No pueden hacer angelitos

Sí tienen espaldas, los negros
Entonces no crecen en esas espaldas
Que los Ángeles niegan
Alas áureas

Crecen rumores en esas espaldas
De Villanía, de arrebatos, de muerte
De indiada violenta que pulsa de abajo
De atrás de la historia la indiada violenta,
Siempre violenta.

Curioso

Siempre muere la indiada

Crecen venas de plomo en esas espaldas
Presando de arriba las nieves eternas

Fundantes.

Anegremos esto de una vez
Antes que todo se funda en un blanco tan puro
Que parezca el color del silencio.

Antonela Scattolini Rossi

 

Tiene el rostro surcado y las manos curtidas. Es un laburante. Sus mejillas están enrojecidas  y su mirada, te interpela. Tiene una gorra gastada, su gorra gastada, y un buzo gris, bastante sucio.

La tranquera ha quedado abierta y el caballo, pastando.
Rafael corre, montaña arriba.
Hay balas.
Su rostro se surca, aún más; sus manos se curten, aún más; sus mejillas se tiñen, aún más. ¿Qué ha quedado del cielo diáfano y del espejo Mascardi?
Todo se torna nebuloso, confuso…
En cierto momento, Rafael cae.

El grito ha quedado prendido del árbol, un árbol, como cualquier otro, pero que ahora atestigua una muerte. Un grito profundo, un grito indio.
Rafael era laburante y exploraba su reconocimiento indio.
Mapuche indio, indio pobre.
Como la comunidad del alto de Bariloche, que todos los años ve fracasar la teoría del derrame.

Pero lo imperdonable de Rafael no fue sólo su condición de laburante o de indio, sino y, ante todo, su intervención, su grito urgente ante la demanda originaria.
Rafael fue asesinado cobardemente por la espalda a manos de las fuerzas represivas de Bullrich a razón de su movilización por un reclamo justo. Como fue el Santiago Maldonado, pero también los de Kosteki y Santillán, Mariano Ferreyra y tantos otros.

La tranquera sigue abierta y el caballo, pasta. Rafael, es tierra, negra, india.
Tu sangre, mi testimonio.

Lucas Saporosi

 

“Estado de Derecho” estaría siendo un oxímoron…De nuestro lado sigue estando la palabra, la desobediencia activa, la ira que busca cauce – nunca calma- para ensordecerlos…no dormitemos la pena.

Alicia Naput

 

A Rafael Nahuel, asesinado.

Ruido
donde no debe
haber más que
sonido ambiente.
Silencio sucio sempiterno.
Estrépito
Estruendo
Es trozo
de plúmbeo sibilante
Es trágico.

No arrasa con un ser
No asesina a una humana
No aniquila a una persona;
Son
políticamente correctos
los mercaderes del discurso;
no extinguen
a una mapucha
o a un mapucho.
Solo muere un mapuche…
Así, como de casualidad…
Exterminan a un apátrida
(Voces acostumbradas a las iniquidades).

Pero el orificio del horror
se transforma en una boca
que grita como el cuadro
del noruego angustioso;
que se recobra
del estupor,
para salir
de la alienación
de quedar
Impávido
a fuerza de costumbre.
Muta en un cristálico tronar
que guarda el eco sólido
de una avalancha
en las laderas de la desilusión,
del hastío, de la furia.
Adrián Dubinsky 

 

 

Corre el africano
Tambien corre el conurbano
Corre el negro chico
Y tambien el indio mugre

Punga de nacimiento
Ancestros vagos
Sin papeles
Anda a laburar

Corre el mapuche
Corre la negrada
Hasta q se para de manos
Y te la creiste

Te meto bala
Te meto causa
Te la meto
Digo que fue el viento

Las balas vuelven
Van y vienen
Balas de plomo
Remington posmodernos

Tenes hambre
Tenes miedo
Raja de aca
Volve jardinero

Tenes fuerza
Levanta la bolsa
Tenes dignidad
Miralo vos

Tierno el mapuche
Hasta que grita mapu
Objeto de estudio
Hasta que grita huinca

Tus vaquitas
Son nuestras
Tus tierras
Cautivas

Mirame a los ojos
Sosteneme la mirada
Blanco malon
Se te ve la sangre

Sebastian Russo

 

Ojos brillantes

Los ojos de Rafael Nahuel los he visto antes
Los Vi hoy a la tarde ,
Estoy sin trabajo pero la peleó
Me dijo chuki
Un aguerrido número 5
Qué no tiene club
Por no tener un representante
Y plata para cargar la sube
Para ir a entrenar.
Mientras me daba un abrazo.

La Vi ayer
Es una nena ,va ser la segunda
Y Erick su hermano la espera
Muy ansioso
Tengo ganas de terminar el secundario
Quiero estudiar psicología social
Dijo Denis ,esa murguera de ley.

La Vi el sábado
Feliz cumpleaños genio
colgué en escribirte
Pero sabés que te quiero mucho
El jueves te caigo seguro
Decía Agus
Qué no estudia ni trabaja
Pero edita vídeos maravillosamente
Y ama la fotografia.

Ésos ojos brillantes de Pichu
Estoy aprendiendo alemán
Me voy de voluntario
Por un año a misionar
Pichu tiene 18 años
Y acaba de terminar el secundario.

Voy a ser papá gato
Estoy endeudado hasta las bolas
Pero saqué a crédito una vivienda
De esas que se arman al toque
Así yo y la Gabi tenemos
Nuestro rancho para nuestro hijo
Geri es delegado en el ceamse.

Ojos cómo los de flor
Me voy a ver a mi amor a mi chico a chile
Primero paso por Mendoza
Y de ahí chile
Flor es una muralista
Mi hermana de la vida
Qué siempre me pelea
Por mi pragmatismo
Y por mi racionalidad
Pero siempre me acompaña

Ojos a los que la injusticia
No le es ajena , ni tangencial
L@s atraviesa de lleno
De frente, les pega, no son de interés
La injusticia Les duele en el pecho
Aunque sus ojos brillen
Y su sonrisa sea contagiosa.

No eh visto esos ojos
En los asesinos de Santiago
En los de Dario y maxi
En los de Mariano Ferreyra
En los de Luciano arruga.

Los asesinos opresores,los poderosos
Los Oligarcas,patrones,sincalistas entregadores
Los elegidos por el voto del pueblo
Qué nunca defendaran al debil

El ruin, el buchón, el garca,el traidor
El ventajero,el individualista, el meritocratico
El especulador, el pisador de cabezas serial
El chorro sin códigos
El poli ,el narco,el mulo, el fiscal
El juez , el defensor designado
El gerente,el CEO, el entrepreneur
El que roba pero hace.

no tienen ojos brillantes
Por qué no pueden mirar a los ojos.

Ricardo Esquivel

 

Donde la posverdad no 

En las tintas de los tatuajes de Santiago
y en la sábana que lo envolvió en La Plata,
nuestro nuevo Santo Sudario pagano.
En los ojos de Federico,
y en sus caderas.
En las comparsas de la Montevideo,
y en sus tetas de purpurina y Rey Momo.
En las manos cruzadas de Anita,
y en las manos de Anita rozando con su piano
una de Chopin.
En los guantes usados de los integrantes del Equipo de Antropología Forense, y en los cigarrillos y en los cafés que toman
entre fémur y fémur.
En el barrio gris que riega mi hija en 2017,
el mismo barrio que yo no regué en 1997 ni regaré jamás.
En las uñas de los colegas del Melchor Romero.
En el torno de mi padre, que giró sus horas, en sentido contrario a las mías, –no importa, porque aprendí a mirar.
En la sangre sana de los donantes,
y en la sangre infectada de los donantes también.
En las gotas de la quimio.
En el árbol de los Barón Biza.
En las bicicletas con turbinas del Barrio Aeropuerto.
En las valijas de los traficantes profesionales,
y un poco más aun en la de los novatos.
En los libros de los amigos.
En los proyectos de libros de los amigos.
En el fuego que rodea al cordero,
y en los ladrillos que quedarán tibios durante horas,
hasta que vuelva el sol
o la lluvia de diciembre.
Daniel Krupa

 

Antonela Scattolini Rossi – Lucas Saporosi – Alicia Naput –  Adrián Dubinsky – Sebastian Russo- Ricardo Esquivel- Daniel Krupa

Compilado por Negra Mala Testa