Viajamos a Mar del Plata siguiendo una consigna que no parece de otro tiempo, sino que lo es: si no hay justicia hay escrache. Pero la derecha cambiaria vino a traernos pasado, y del peor. Así que nos encontramos hoy con el siniestro genocida Etchecolatz en prisión domiciliaria, en el bosque Peralta Ramos de aquella hermosa ciudad. En este momento, mientras esto escribo o ahora mismo mientras lo estás leyendo, hay un genocida suelto.

Y no es el único, claro, pero su figura condensa los mayores peligros a los que podemos vernos expuestos en esta Argentina gobernada por la Alianza Cambiemos. La de quienes pasan por la calle y gritan contra el escrache, la de un Falcón verde amenazando a familiares, la de los encuentros donde el tío facho se siente fuerte como para volver a decir las barbaridades que hasta hace poquito se callaba. La del hijo de Jorge Julio López, que tras sufrir la segunda desaparición de su padre, hoy ve cómo el Poder Judicial le brinda impunidad en sus últimos días a Etchecolatz. Videla dijo que su peor momento llegó con los Kirchner, es clara la mejora que han recibido con Macri y sus secuaces.

Cuando ante el balotaje intentábamos desesperadamente hacer comprender a nuestros compatriotas lo que significaba esta supuesta nueva derecha (¿seguirán considerándola democrática?), nos acusaban de querer “meterle miedo a la gente”. Decíamos que estaban a favor de la impunidad para los genocidas, y no nos equivocamos. Ojalá quienes hoy sepan que hay varios sueltos entiendan que no queríamos asustar, era claro el camino que podían tomar quienes fueron cómplices de la dictadura cívico eclesiástico militar”.

Esta libertad en su hogar para los genocidas, se da cuando están comenzando los juicios a estos civiles que participaron del genocidio, ese que por primera vez en un juicio fue así tipificado gracias al testimonio, entre otrxs, de Jorge Julio López. Comienza a juzgarse a los directivos de la empresa Ford, que no sólo brindó sus Falcon verdes, sino que tuvo un centro clandestino de detención dentro de su propia fábrica. Y no es el único caso, claro, por eso son muchos los socios de este gobierno que quieren reine la impunidad.

Detenganme, pero detenganlos

En tanto, Milagro Sala cumplirá dos años detenida ilegalmente por el gobierno autocrático del radical Morales. Uno de los muchos que daban cátedra de republicanismo, y que al llegar al poder no dejó un sólo derecho sin avasallar. Más las detenciones televisadas de opositores varios, sin causa alguna que justifique la medida. O la desaparición forzada seguida de muerte de Santiago Maldonado. O el asesinato de Rafael Nahuel.

El accionare de esta derecha cambiaria que se maneja como si fuera dueña de la Argentina, resabios de un conservadurismo que corre por sus venas junto a vertientes neoliberales. Aquellos que encuentran dificultad para definirla, supongo olvidan las décadas infames que transitó nuestra Patria, ya sea en los ’30 o en los ’90. De este nuevo dolor que hoy sentimos podemos quizás por algo alegrarnos: ambas experiencias pseudodemocráticas terminaron muy mal pero con salidas populares que se plantearon (y lograron, al menos por una década) cambiar la historia. Nos queda una vez más el desafío de lograr que sea permanente, casi como la revolución.

Cuando al comienzo del mandato de Macri sonaba mucho una canción en las marchas, me parecía errado, porque imponía una manera de leer los resultados electorales que nos enfrentaba al medio país que les creyó. O digamos mejor: al cuarto de país que creyó serían algo distinto, el otro sabía perfectamente lo que son y por eso los eligió. Hoy, sin lugar a dudas, debemos cantarla a voz en cuello, para escucharnos y que nos escuchen decirlo, porque las similitudes e intereses compartidos son tan claros ya, que asusta. Estamos a tiempo de pararlos, dependerá saber cómo hacerlo. Macri, basura, vos sos la dictadura.

Juan Manuel Ciucci

RELAMPAGOS. Ensayos crónicos en un instante de peligro. Selección y producción de textos: Negra Mala Testa

Fotografías: M.A.F.I.A. (Movimiento Argentino de Fotógrafxs Independientes Autoconvocadxs).