La elección de Pichetto como vice se basamenta en el principio político de la reacción, y por partida doble. Una reacción política en términos de astucia y músculo; y una política de la reacción en términos de conservadurismo y neofascismo reaccionario. Lo primero responde a la praxis política (la táctica), lo segundo al paradigma (la estrategia)

Una reacción reaccionaria que hay que considerar en todo el peligro que conlleva para la ya debilitaba trama popular (siendo a su vez “lo popular”, una interrogación lejos de ser aun saldada dentro del propio “campo popular” -Damian Selci en Teoría de la Militancia ha señalado la problemática inocencia con la que se lo ha contemplado desde este/nuestro campo-)

Algunas primeras ideas reactivas sobre la (doble) reacción:

El músculo político se activó y expresó por un lado la necesidad de encaramarse en/y contrarrestar la lógica del acontecimiento: generar situaciones mas o menos disruptivas que convoquen la atención y la “iniciativa”, ante el cimbronazo y reacomodamiento que generaron les FF. Por otro, expresó el triunfo de la corporación política. Al igual que Alberto, ninguno tiene “votos”: son armadores políticos. Son los “reyes del consenso”: así presentados por unos y otros. Aunque al lado de Pichetto, AF es un bohemio setentista devenido hipster de Puerto Madero.

Lo que agudiza Pichetto es un reaccionarismo “bolsonarista” no presente en les FF. Convirtiendo a Cambiemos en el partido de derecha neofascista, que siempre fue, pero que bajo la estrategia del globo y baile bailantero pura felicidad new age intentó mostrar otra cara. Ahora, sin tapujos podrá desplegar el discurso y práctica militarista (es decir, extender lo único que los cambistas muestran con orgullo como obra de gobierno), basado en la discriminación, y exclusión del otro. Las minorías (que son mayorías) están así en un estado de riesgo mayor al actual. Hay que recordar (y estudiar) que Jair Bolsonaro en la ultima semana hizo circular noticias falsas sobre la legalización de la portación de armas. Para eso faltan 5 meses. Nuestra tarea es urgente.

Solo el discurso de la inseguridad, una situación que ellos mismos generaron y expandieron, podía darles un diferencial electoral (de hecho se rumoreó que Patricia Bullrich podría haber ido como vice) He aquí su expresión mas brutal. Algo que sintomática y sistemáticamente evidencio el video institucional de la gestión Vidal que circuló ayer, con imágenes de allanamientos en barrios populares. Pobres contra pobres, en real situación de urgencia, aunque pretendidamente “amparados” por un gobierno policíaco. El mismo que potenció las causas de la violencia barrial, se pretende principal garante de la aspiración represiva. Algo que nos conmina también a repensar el concepto d seguridad.

El peronismo lejos de ser extinguido (tal lo deseaba el establishment agrícola-financista-gorilero) se expresa como la forma del poder nacional. La que amalgama fácticamente el ideario popular (claro está, tanto el progresista/emancipador como el reaccionario/conservador -la pregunta por lo popular, retorna, nunca debe abandonarse-) La disputa por la avenencia de los gobernadores peronistas será una batalla fundamental de los próximos meses.

Si algo también expresa esta formula es la dilapidación de la antaño fuerza popular centenaria: el radicalismo. Algo que expresa también la insoportable posibilidad que para un radical genera el retorno maldecido de CFK. Evidenciando que el gorila radical es de derecha. Que prefiere un reaccionario peronista por sobre un progresista. Traicionados por sus “socios”, traicionan un ideario (propio) ya bastante vapuleado. Así todo no seria extraño que esta movida tenga por lo bajo otra, donde en un armado oculto para dividir el voto progresista, Lavagna o Lousteau actúen con la venia del macrismo (alentando una formula de viejos K al estilo Randazzo: candidato de la dispersión, frente para la derrota)

He aquí pues otro matiz de la traición. Todas las formulas con chances de ganar tendrían a ex kirchneristas. Incluso el retorno de Massa (con Bossio merodeando: tierra de traidores) expresa tanto la centralidad política del kirchnerismo, como la retorica y praxis de la traición como forma/fundamento de la política.

El machirulaje retrogrado de la formula cierra el perfil reaccionario. Si cambiar siempre ha sido un eufemismo modernizador (este ultimo, eufemismo incluso de un mejor vivir), la reacción a los derechos individuales y colectivos que la formula, no solo recalcula el horizonte del ceofascismo, sino que lo agudiza en contra de las libertades de las mayorías y de la justicia social.

Reacción reactiva pues que exigirá de nosotros el máximo de compromiso, tanto en el (des)armado de operaciones, como en la confección y militancia de un propio plan de operaciones.

Sebastián Russo

Sociólogo-Docente-

Frente de Tormentas

Fotografía: M.A.F.I.A.