Hay un dicho muy conocido que dice “todo tiene que ver con todo” ¿Será así? Hagamos un paralelismo entre un joven del conurbano y Hebe, en quien sintetizamos a las Madres de la Plaza de Mayo.

La Caja PAN

Es una historia como tantas que ocurren en el mítico conurbano: colegio del Estado, alumnos de distintos orígenes de clase y etnias, propio de la argentina “arcorisis”. Fueron esos años ochenta, tan calurosos como los actuales. en el conurbano oeste, una zona ganadera dónde se libró la batalla de Caseros, en el palomar de Caseros y dictaminó la caída del gobierno de Rosas, el que había defendido en el Paraná nuestra soberanía. Línea histórica, como Manuel Dorrego, que fue fusilado a manos de Lavalle y que Del Carril[1] en una carta le dijo: “y si es necesario mentir a la posteridad, se miente y se engaña a los vivos y a los muertos según dice Maquiavelo”. He aquí la ilustrada Buenos Aires, los civilizados: algo de esto resuena en estos días.

Pero ese joven producto de ese territorio en disputa, con muertos por una misma fé, “Civilización o Barbarie”, cursó historia terminando su primaria en la escuela del Estado, con una computadora para las clases de computación, escuchando por primera vez a un grupo de compañeras sobre los derechos humanos y las madres y la caja PAN (Plan Agroalimentario Nacional), palabras que recargan la memoria. El futuro estaba cerca, de los ochentas al fin de siglo solo restaban dos décadas. Y en esos tumultuosos años ochentas Hebe asistía al juicio de las Juntas Militares. Le pidieron que se sacara el pañuelo, no lo hizo, fue su determinación la que resonaría aunque ellas no sabían el impacto que tendría en los demás, en los más jóvenes que veían a madres pidiendo justicia por sus hijxs desaparecidos durante el proceso de “Reorganización Nacional 1976-1983”

La historia no es caprichosa, las Hebe se enfrentaron en desigualdad, porque solo tenían su amor, su convicción y la triste realidad de sus hijxs desaparecidos. Se contrabalanceó con una generación que las abrazó a ellas y su causa, que ahora era memoria colectiva. ¿Por qué es una causa histórica? ¿Por qué sigue siendo “civilización o barbarie? Porque la historia sigue, uno puede dejarla de lado o abrazarla. Y además siguen los que ven como necesidad “mentir a la posteridad”, que sería falsear la historia. Y ahí estuvo Hebe en Corea del Norte, en ese fin de la historia en julio de 1989, participando del XIII Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes.

Contra eso y entrando en la época del fin de la Historia, como dijo Fukuyama, que no es otra cosa que el triunfo del mercado, el liberalismo de raíz financiera y monopolista, momentáneamente, se posicionaba mejor.

Nadie se atreva a tocar a mi vieja.

Luego serían los años noventa y el secundario del joven del conurbano que tomó “más conciencia”. Lo que era un comentario de los ochentas ahora eran profesores, testigos, algunos de ellos, que estuvieron en algún centro de detención entre 1976-1983. Uno de ellos una vez graduado se nos cruzó en la vida en un curso de formación, en un lugar de “muerte” denominado centro clandestino de detención, tortura y exterminio (CCDTyE) “Olimpo”. Ese lugar funcionó desde el 16 de agosto de 1978 hasta fines de enero de 1979 en un predio perteneciente a la División Automotores de la Policía Federal, en el barrio porteño de Floresta.

Esa parte del fin de la historia (los noventa) tuvo dos aristas: la lectura de “Operación Masacre”, que genero curiosidad en conocer más del conurbano, José León Suarez, Munro, y tomar ese 343, que desde San Martín te acercaba más a eso que Walsh bien describió.

Pero la realidad es que ese hecho nos remitía a otro que ocurrió en la Argentina de 1956 y que esos lugares que nombraba el libro, efectivamente existieron. El basural y las fábricas. Lo peor fue que esos mismos proscribieron al peronismo entre 1955-1973, pero volvieron en 1976.  

La segunda arista fue que pasamos del PAN a “la pizza y con champagne”. Un sistema que solo había generado desigualdades profundas ahora se consolidaba en el planeta. El liberalismo se hizo carne en nuestro territorio, pero como toda cultura que se impone desde arriba hacia abajo, hubo otra que se generó desde abajo, que venía desde el fondo, era el famoso metal argento y el rock, los redondos. ¿Qué tendrá que ver usted me dirá con la economía política y Hebe? Todo, el conocido “Encuentro de Rock Para Contar”, las madres y los artistas, la cultura para resistir.

Sonaban en los conurbanos Dos Minutos cantando “¡¡¡Barrio Obrero, Valentina Alsina!!!”, V8 con un ¡Paso Más en la Batalla¡ y Hermética con desde el OESTE, imposible nombrar toda la cantidad de temas y bandas que ayudaron a sobrellevar la frivolidad de esos años. No nos olvidemos de aquella solitaria Vaca Cubana desde La Plata. Era una cultura musical que describía el dilema del obrero, las fábricas, las incertidumbres, los pueblos olvidados que eran preexistentes a 1492, una América latina que todavía no conocíamos. Por todo eso cantábamos fuerte ¡Resistimos en los noventa y volvimos en el 2003¡ ya voy a llegar 2003 pero antes continuemos con la resistencia de los adolescentes de ese periodo sin una fabrica a la que ir, el servicio militar derogado con cinco años de recesión, desempleo creciente y pobreza extrema.

De ese periodo son los primeros años durante el 2001, de nuevo resistiendo los recortes de Lopez Murphy; sin Norma Pla, con Patricia Bullrich recortando las jubilaciones un 13%. De nuevo Hebe junto a las Madres, estuvieron ante la decisión del gobierno radical de la Alianza que decreto el Estado de sitio. Había una canción que decía que “nadie se atreva a tocar a mi vieja”, tal cual, le tiraron los caballos a Hebe y las Madres. Muchos tomamos el tren y salimos a plaza de Mayo.

Luego estar ese 19 y 20 de diciembre de 2001 junto a otros compañeros de la facultad en la plaza de mayo, pasando el día en la diagonal norte. Ahí lo vi al compañero Ivan moviendo vallados para que el Hidro-tanque no avanzara por Av. Corrientes y supe que él había visto algo que lo había hecho pensar en los otros, en los cosos del al lado, eso se llamaba peronismo.

Las manos sucias. (La JP) Feinmann

Si hay alguien que marcó este tiempo entre 2003-2015 fue José Pablo Feinmann (1943-2021) ¿Cómo llegamos a José Pablo? Los amigos de la facultad me ayudaron a continuar; cada uno de ellos fue necesario para recargar combustibles (gestos que uno no olvida) y tomar enseñanzas (como aquella de alguien que hoy esta en Londres y me dijo en medio de hidrotanques y balas: «Si queres aprender del peronismo, ponete a leer, no alcanza con sentirlo, hay que formarse»). Las madres, ese 2001, perdieron 33 hijxs, pero ellas ya habían tomado la determinación de que todxs eran sus hijxs. Ahora el sistema en democracia generaba exclusión; el monstruo seguía creciendo.

Comprendí con el tiempo lo importante de la formación histórica, esos años de facultad, tren y subte, momentos en los andenes leyendo. La catedra Jauretche y Pablo Levin, aunque él me decía que la historia nacional es una nota al pie en la historia universal. Aún así, disfrutaba mucho de sus camicharlas.

Y finalmente volvimos en el 2003. En ese período (2001-2003) recuerdo que algunos hicieron 500 km para no votar; en mi caso no tenia un mango ni para ir a 10 cuadras -todo peso iba a parar a fotocopiadora o subte o tren-. La Jauretche, el trabajo y los días con los compañeros en las villas dando clases a chicos de la primaria me acercaron más a ese peronismo de base, en el que la patria era el otro.

Hebe al principio puso una alerta con el pingüino pero luego reconoció en Néstor a uno de los hijos, a un compañero pero no solo ella, también Elsa Oesterheld. El fin de la historia se caía y comenzaba la historia, la historia del pueblo.

A la universidad van los hijos de los trabajadores, porque era gratuita desde 1949, por eso con el título de economista, me llegó la convocatoria a ingresar al CEMOP de las Madres de Plaza de Mayo (UPMPM) y se concretó algo que siempre me bordeó, como esta historia. Ese pasado me pedía presente y futuro. Hebe junto a las madres lo fundaron en el año 2000, tomando la experiencia de otros movimientos que también formaban a sus futuros cuadros de conducción. Todo un anticipo a lo que vendría a ser la primera disputa en 2008.

Pero en ese momento uno de los mejores cuadros filosóficos que teníamos nos dejaba una duda en una nota[2]:

La política (aquí y en todas partes) se muere por falta de ética. El presidente-pragmático (el de estas líneas) lo sabe. Porque en él habita –entre borrascas de estiércol que aprendió a tolerar– el puro. ¿Cómo podríamos llegar a un final abierto? Supongamos que el presidente-pragmático le dice al puro: “Dame tiempo. Gano esta batalla y hago lo que me pedís”. “Cuidate mucho”, dice el puro, “Si ganás esta batalla te van a rodear tantos canallas que vas a tener quegobernar para ellos.” El presidente-pragmático no contesta. Se queda en silencio, pensativo. “Quedate cerca”, le dice al puro. “Para qué.” “Para decirme lo que me decís. Para que alguien, vos, todo el tiempo, me diga lo que nadie me dice, lo que ya empezó a molestarme: la verdad.” Y se mete otra vez en la basura.

Aquellos años fueron de participación en los congresos de Economía Política y Derechos Humanos. Fue un tiempo de mucha creatividad. Un día mi compañero de oficina me dijo: ¿por qué la derecha está siempre en los medios? ¿Por qué no hay economista que desande las zonceras que dicen? El primer medio que nos llamó fue Tiempo Argentino: fue donde publiqué mi primera nota sobre el valor de tierra en la provincia de Buenos Aires y cómo los terratenientes paga(ba)n poco por el inmobiliario rural (Biocaltti y un tractor en La Plata tratando de evitar una actualización del inmobiliario rural).

El antecedente directo fue el 2008. Por eso fue importante Arturo Jauretche. Era posible discutir en el 2011 y como recuerdan esos compañeros, “todo esto lo aprendimos de Galasso”. Pensamiento nacional y como decía Arturo “entre ser intelectual y argentino, nosotros elegimos ser argentinos” para desarticular las zonceras económicas. Esos sofismas de los intelectuales de la oligarquía. Una generación de compañeros que compartimos los 50 años de la revolución cubana, muchos sabrán a que me refiero. Hay una tarea histórica pendiente nacional y latinoamericana por cumplir. Luego fue acompañar ese equipo de las madres en la radio y continuar con ellas esa tarea de poner otra voz en medio de los economistas heterodoxos. Nosotros somos nacionales, nada tenemos que ver con ortos ni heteros.

Pero Hebe ya estaba un paso adelante y marcando el rumbo, desde sus días en Corea del Norte hasta sus reuniones con Fidel, Chávez y Evo o Lula. El famoso eje La Habana, Caracas, La Paz y Buenos Aires. Y esta es la herencia que nos deja. Un rumbo y una mirada puestas junto a los que menos tienen y correr con ellxs su suerte, ensuciándonos las manos, pero tomándolos de las manos, para construir un pueblo justo, libre y soberano.

Por Ernesto Mattos

Economista, director Instituto de Investigación IDEPI/UNPAZ

Fotografía: M.A.F.I.A.


[1] https://aportesdelahistoria.com.ar/carta-de-salvador-maria-del-carril-al-general-juan-lavalle-1828/#:~:text=General%2C%20a%20usted%20no%20le,%2C%20%C2%A1voto%20a%20Dios!%20de

[2] https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-54733-2005-08-07.html

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