La revolución latinoamericana del siglo XXI

Por RAUL ZIBECHI. A través del control de los medios que formalmente pertenecen al Estado y del control del aparato estatal, los gestores se apropian de los excedentes generados por los trabajadores. No hace falta tener la propiedad, con tener la gestión alcanza para formar parte de una clase explotadora. La realidad de los fondos de pensiones, que tienen infinidad de pequeños propietarios pero son dirigidos por gerentes que ganan fortunas, debería movernos a investigar y analizar esta nueva realidad del capitalismo que no conocieron ni Marx ni Lenin.

Siglo XXI y revolución permanente

Por CHRISTIAN CASTILLO. Contra todo pronóstico, los bolcheviques en solo ocho meses, aliándose al ala izquierda de los socialistas revolucionarios, conquistaron la mayoría de unos soviets en los que empezaron siendo una minoría. Los soldados no querían seguir muriendo en las trincheras y los obreros no querían seguir pasando hambre en una guerra a la que no veían el mínimo sentido. Los campesinos querían ya la tierra, para algo habían terminado con la autocracia. La burguesía liberal, por el contrario, quería continuar la guerra imperialista siguiendo los dictados de la cancillería británica y francesa mientras los mencheviques y la mayoría de los socialistas revolucionarios se adaptaban a este objetivo.

Lo único seguro es el futuro, el pasado cambia todos los días

Por GUILLERMO CIEZA. Polemistas de clase media, o funcionarios de aparatos partidario tejieron otros relatos de rupturas y desencuentros. Pero el mundo obrero fue mucho más cercano al que describe Walsh en “¿Quién mató a Rosendo?”, donde el activista de base sindical peronista Raimundo Villaflor, protagonista de la Resistencia, tenía un padre que había sido militante anarquista, y un maestro, Domingo Blajaquis, que era un marxista disidente de su Partido.

Los (des)hechos de la lengua. De prisiones, nombres y fierros

Por SEBASTIAN RUSSO. La cuestión de las lenguas. Del castellano contaminado de y forjado en el mapuche, el quechua, el guaraní, el italiano, las lenguas villeras. Donde la prisión de Milagro Sala es también una prisión de lo multilingual, es decir de la Argentina de más de 100 lenguas, le dirá Horacio González a un jujeño que interviene y pregunta por tal mixtura. Y será mantener la dignidad idiomática el rol de la Universidad: en su fango popular más no en su dilución e instrumentación mediático marketinera. Aquí (y) en la ciudad.

La topadora “Cambiemos”. El éxito del oficialismo y la impugnación de lo político como nueva hegemonía

Por ADRIAN NEGRO. En ese plan hay una clara impugnación de lo político. La anulación de las identidades colectivas y la exacerbación del individuo borran las fronteras de lo antagónico. Hay una suerte de negación autoritaria de la contradicción social, de la imposibilidad de que la sociedad funcione como un todo orgánico donde cada parte aporte su granito de arena porque, precisamente, hay una parte (o partes) que no tienen ni granito, ni arena, ni parte.

Hegemonía, relato y desafíos. Notas sobre/desde las elecciones.

Por ALEJANDRO GOMEZ. Construir nuevamente hegemonía, retomar tradiciones populares y democráticas, retomar conquistas y derechos de la última época, y articular con demandas, expectativas, subjetividades e identidades más amplias que atraviesan la sociedad. Si los votos de la primera fuerza opositora no alcanzan, tampoco alcanza apelar al real empobrecimiento de las condiciones materiales de existencia, ya que una multiplicidad de otros sentidos está en juego en la coyuntura política actual.

Lo que acaba y lo que empieza. De la defensa a la construcción.

Por LUCAS SAPOROSI ¿Quién habla cuando habla CFK? Ella, por supuesto; pero, no lo hace sola ni aislada, como se pretende instalar muchas veces. CFK, además de una figura de conducción, es un lugar de enunciación donde intervienen múltiples voces, no necesariamente alineadas bajo el mismo logos. Por tal motivo, cuando ella habla, también hablan otrxs y callan otrxs; en suma, también hay allí una frontera de disputa